Tradición del pedal
!Caballero, vengan rápido que van a pasar los ciclistas!Desde hace ya casi 50 años, cada febrero se puede oir en varios lugares de nuestra Cuba, esa frase tan común, lo mismo de boca de un niño, una joven, un anciano o un adulto. Y es que la Vuelta Ciclística Cuba se ha convertido en una pasión tanto nacional como internacional.
Ahora, de quién surgió la idea?, aquí tienen la respuesta. La "locura" de estos clásicos empezó en el 1964, gracias a uno de los seres más apasionados a los tubulares que ha nacido en nuestro país, Reinaldo Paseiro. En aquel entonces fueron apenas 72 soldados de las bicis los que tomaron la largada en el parque Céspedes, de Santiago de Cuba, hasta el Capitolio del Prado capitalino.
Fue un recorrido lleno de entusiasmo y dolores de cabeza, donde una rastra en Camagüey provocó la caída de la vanguardia del pelotón, en tanto Catalina de Güines reservó a la salida del pelotón una manga de viento que abanicó por completo a los pedalistas hacia el asfalto.
Marcó entonces esa fecha, la inclusión de millares de ciclistas que han pasado otros millares de kilómetros sobre bicicletas. Y aparecieron figuras cumbres que movieron —y mueven en el recuerdo y la historia— a miles de personas, en parques, bateyes de centrales y avenidas bulliciosas.
Todos recuerdan a Pipián (Sergio Martínez), el primer campeón, que acompañó tal mérito con sencillez, empuje y triunfos. Su nombre contribuyó a anclar esta parranda de bielas y pedales en el corazón de nuestro pueblo, ajeno entonces a estos giros. Leyenda y realidad, este guajiro, surgido del central Héctor Molina, ganó cuatro coronas en las primeras seis Vueltas (1964, 1966, 1968 y 1969).
La primera corrida con carácter internacional fue en 1967 y el polaco Henry Kowalsky se agenció el liderato. Claro, Pipián había constituido imán y atracción de los foráneos. Un accidente trágico le quitó la vida tiempo después (1979) y removió el alma de los cubanos que vivían con sus sprintadas y coreaban: Pipián, Pipián, Pipián...
En un justo recuento hay que hablar de distinguidos ciclistas, animadores en la década de los 70 del giro mayor de Cuba. Raúl Vázquez, Leonardo Hernández, Aldo Arencibia, Carlos Cardet y Jorge Antonio Pérez impusieron ritmo y se repartieron los mayores premios hasta 1981.
Los niveles universales llegaron más pronto de lo esperado mas los cubanos mandamos más que nadie, pues desde Bahía Honda, Pinar del Río, Eduardo Alonso asaltó al picacho, a la fama, los éxitos. Con 19 años terminó tercero en 1981 y tras dos años de coqueteo con la camiseta amarilla ganó en 1984 el primero de sus seis títulos. Luego vendrían las coronas de 1986, 1987, 1988, 1989 y 1990, récord vigente. Volvíamos a tener otro rey en estas lides.
Las Vueltas recesaron por las conocidas dificultades económicas de la Isla desde 1991, y sólo en el año 2000 pudo retomarse con la misma energía, entrega y pasión de antaño. Otro pinareño, Pedro Pablo Pérez, reanimó nuestras carreteras desde su caballo de acero. Los niños incontenibles en las calles y los poblados más intrincados celebraron sus cinco galardones (2000, 2001, 2004, 2006 y 2008).
Dos cubanos más también han podido saborear al menos una corona, Damián Martínez (2005) y el santiaguero Arnold Alcolea en la última edición del 2009. En todos ellos se han combinado en perfecta armonía el exquisito placer de pedalear con el triunfo esperado, en el más concurrido y extenso evento internacional del deporte cubano.
Para más información entre a: http://www.inder.cu/beta/competitions/cycling/tour_cuba/site/
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